La vida interior también hay que trabajarla

Los Ejercicios Espirituales se asemejan a unas tablas de gimnasia interna que nos ayudan a exponernos a la acción de Dios y a asumir su llamada a vivir la plenitud de vida que nos ofrece. Los Ejercicios Espirituales son una experiencia personal y transforman la vida.

Siguen un método que se acomoda a lo que cada individuo va experimentando, con la ayuda de un guía personal, el acompañante. Nos ayudan a que el Espíritu actúe en nosotros, nos transforme, libere nuestro corazón de ataduras que nos esclavizan y nos permita buscar y realizar la voluntad de Dios sobre nuestra vida.

Este método que San Ignacio plasmó en el Libro de los Ejercicios Espirituales ha ayudado, en los últimos cuatrocientos años, a innumerables hombres y mujeres a encontrar a Dios y a dar sentido a sus vidas.

¿Para todos los públicos?

¿Quién puede hacer Ejercicios? Los Ejercicios Espirituales no son para gente buena, que no siente el aguijón de un “más”. No son para espíritus conformistas. Son para gente capaz de poner en juego lo que tiene, para perseguir lo que ama. Gente sedienta de conversión profunda porque sabe que necesita algo más y algo distinto, o está atravesada por la búsqueda y el anhelo de lo que Jesucristo promete a sus amigos y amigas.

Los Ejercicios son moldeables como la arcilla, se acomodan a quien los hace. Así, hay Ejercicios completos que se practican durante un mes entero, retirándose de lo cotidiano y en silencio en una casa de ejercicios. Se realizan en momentos importantes, cuando hay que tomar grandes decisiones o revisar la propia vida a fondo. También se pueden experimentar desde el día a día de cada uno a través de los Ejercicios en la Vida Diaria, e incluso desde hace unos años existe la modalidad on-line. Dependiendo de la disponibilidad y de lo que uno busca y necesita en su vida puede realizar ejercicios cortos, de ocho o cuatro días, o los completos de un mes.

¿Para qué hacer Ejercicios Espirituales?

Los Ejercicios quieren ser una ayuda para tomarse en serio el evangelio de Jesucristo. Para romper las ataduras de nuestro corazón que nos impiden ser verdaderamente libres para amar. Para percibir el modo concreto en que Dios nos invita a construir el Reino y para no contentarnos con una vida mediocre, a medio gas. También para aprovechar nuestro tiempo y nuestra vida de la mejor manera posible. Para no quedarnos en las ideas, en los planteamientos ideológicos, sino perseguir una verdad que se verifica en una experiencia gozosa y estimulante.

La persona que hace Ejercicios está motivada para buscar algo para su vida y pone algunos medios para reflexionar, meditar y examinarse por dentro. Quiere ordenar su vida, hacerse dueña de su destino. Desea vivir más coherentemente y más conforme a lo que Dios quiere. Y en esa búsqueda experimentará durante los Ejercicios sus dificultades y resistencias, desánimos y agitaciones, pero también alegrías y esperanzas. Los Ejercicios son un itinerario hacia Dios. Sabemos que se parte del presente, pero desconocemos a dónde llevan. En pocos días no suceden grandes milagros, pero los Ejercicios apuntan siempre hacia un más, hacia algo nuevo: «¿Dónde me queréis, Señor, llevar?».

“Los Ejercicios son todo lo mejor que yo en la vida puedo pensar, sentir y entender, así para el hombre poderse aprovechar así mismo, como para poder fructificar, ayudar y aprovechar a otros muchos”

Carta de San Ignacio al P. Manuel Miona, 16 de noviembre de 1536.

El Centro Arrupe te ofrece la posibilidad de hacer los ejercicios espirituales en la modalidad de la vida cotidiana, es decir, en medio de las tareas cotidianas. Con la ayuda de un acompañante puedes hacer el proceso que nos propone san Ignacio adaptado a tu situación personal y desde las circunstancias que vives.

Para más información ponte en contacto con nosotros en info@centroarrupesevilla.org

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