Somos mente, somos espíritu. Emociones y pensamientos.

Somos pasado, presente… y futuro. Acción y proyecto.

Somos individuos, con historias plagadas de experiencias.

Somos seres sociales, llamados al encuentro con el otro.

Y somos materia, abiertos también a la trascendencia.

Desde el Centro Arrupe queremos atender todas las dimensiones de lo que somos, porque necesitamos y queremos alimentar cada aspecto de nuestra existencia.

La plenitud del ser humano es un horizonte que en diferentes etapas y momentos pasa por abrirnos a la sorpresa y la novedad de lo que está por descubrir.

Así, la vida se nos muestra como regalo, un regalo que queremos acoger.

Por eso en el Centro Arrupe queremos darle importancia a la dotación de herramientas para el crecimiento personal. Deseo que se materializa en seminarios, cursos y grupos, sobre temas tan diversos como el manejo de las emociones, sanar las heridas, aprender a despedirse.

Estos cursos van dirigidos a todas aquellas personas inquietas e interesadas en orientar mejor sus vidas. Personas que, buscando la felicidad propia y del entorno, se plantean como tarea prioritaria el conocimiento de sí mismos, así como el aumento de su propia comprensión y aceptación.

Entendemos el crecimiento personal integral como un proceso de ampliación de la consciencia de lo que uno es y, en particular del mundo interno emocional: necesidades, deseos, metas, dificultades, valores, etc. Lo vemos también como una tarea de superación de limitaciones y condicionantes del pasado, y de aprendizaje de nuevas actitudes y habilidades, cuyo logro va asociado al aumento del sentimiento de autenticidad, seguridad y control de la propia vida.

Pensamos que este trabajo de aumento de consciencia de la propia identidad conlleva siempre la mejora de las relaciones personales y del entorno en general y, por ello, se convierte en nuestra mayor responsabilidad como seres humanos.

Hagamos este camino juntos, un camino en el que Dios también nos sale al encuentro.

EN EL OTOÑO DE LA VIDA
Aprender a envejecer
16 de febrero

Vivir la segunda mitad de la vida supone muchas veces para la persona afrontar una dolorosa crisis de realismo: el sujeto cae en la cuenta que envejece, muchos proyectos soñados ya no se dieron, la muerte comienza a estar más presente, la vida nos trajo algunos fracasos, etc.

Podemos vivir esta segunda etapa de la vida de forma nostálgica por lo que quedó atrás, quejándonos, y mirando solamente el deterioro; o podemos descubrir que justamente todo eso es una oportunidad de vida interior, una posibilidad para el acercamiento a Dios, encuentro con la sabiduría, crecimiento y liberación.

Este taller nos pone de frente con esta etapa de nuestra vida y nos permite vivirla con otra mirada que nos regalará más optimismo y mayor alegría.

Objetivos

  • Hacer balance y valorar el proceso vital recorrido hasta ahora con sus luces y con sus sombras.
  • Reconocer necesidades y deseos que en el momento presente pueden surgir en mi interior.
  • Proyectar el propio futuro con esperanza vislumbrando opciones y decisiones.
  • Iluminar la propia vida desde las llamadas que Dios me hace en mi situación actual concreta.

Destinatarios

Personas adultas entre 50 y 80 años.

Acompañantes

Marcelino Escobar. Psicólogo

José Yruela. Teólogo.

Inscripción

Si deseas participar, inscríbete en secretaría.

Matrícula: 40 euros

Inscríbete en la secretaría del Centro

Curso: Educar es querer mejor

Objetivo 

Profundizar en el proceso educativo desde las claves que ofrece la espiritualidad ignaciana. 

Destinatarios

Padres y madres con hijos adolescentes (entre 11 y 19 años, siendo flexibles en la edad).

Metodología

El Seminario consta de cuatro módulos de una hora y media de duración, fijados los miércoles por la tarde, de 19 a 20.30 horas.

Presentación del Curso: Miércoles 23 enero / 20 horas

Justificación

En la actualidad es importante prestar mucha atención e invertir tiempo en la educación de nuestros hijos. Educar implica expresar el afecto de forma ordenada y sistemática, mediante tres variables: la norma, la comunicación y la autoridad.

No se trata de querer más, sino de querer mejor. Para ello será necesario un proceso de introspección y de cuestionamiento permanente, que requerirá de un gran esfuerzo por los padres, para que nuestros adolescentes se sientan atendidos, tenidos en cuenta, seguros y, por lo tanto, queridos.

Se va a poner en juego a toda la persona (padre o madre), desde la necesidad de entender la gratuidad de la entrega; para ello, tendremos que despojarnos de aprendizajes, modos, costumbres a las que podemos estar inadecuadamente apegados y nos impiden ver con claridad el fin último para el que soy padre o madre. Del mismo modo, será muy útil tomar conciencia de la necesidad de comprender cuál es el bien mayor y que es lo mejor para nuestros hijos, desde una cierta libertad interior, no queriendo de nuestra parte que cubra nuestras expectativas, sino desde un segundo plano, tratar de ir deseando y eligiendo solo aquello que nos conduce a ordenar y sistematizar nuestros afectos, expresándolos mediante la Norma, la Comunicación y la Autoridad.

El curso está dirigido por Ricardo Pardo Aparicio. Psicólogo. Adinfa.

Contenido

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tras estos cuatro módulos teóricos se ofrece un taller práctico quincenal durante los meses de marzo, abril y mayo, para las personas que deseen seguir profundizando en la materia analizada en los distintos módulos, regalándonos un tiempo de compartir experiencias y acompañarnos.

El coste de la matrícula para poder participar en el curso de los cuatro módulos es de 30 euros.

Inscríbete en la secretaría del Centro

X